Insoportable

Me levanto por las mañanas con dolor de cabeza y un hilillo húmedo resbalándose entre mis pechos. El alivio de la ducha sólo dura leves instantes, iniciar cualquier movimiento, incluido el acto de ponerse el albornoz, obliga a la piel a brotar gotitas que ya no pertenecen a las tuberías. Dan ganas de quedarse bajo el chorro fresco y monótono, inacabable, todo el santo día; olvidarse de vestirse para ir a comprar el necesario alimento, renegar del sueldo y abandonar el trabajo tumbada en el sofá bajo el caprichoso abanico del ventilador que nunca va lo suficientemente deprisa. Y dejar que pase este verano pegajoso y egoísta, que transcurran las semanas sin más compañía que la de un té helado y la brisa suave atrapada bajo el engaño de un trabajado juego de ventanas abiertas. La desidia pesa como una losa de mármol caliente, mis dedos agotados como si hubiesen mecanografiado cien veces la Biblia me responden lentos, equivocando las teclas, olvidando la ortografía, impidiendo que mis ideas surjan limpias y claras. Porque mi cabeza hierve y las neuronas se consumen en un vapor fatuo que vuelve a transformarse en sudor pringoso que empapa mis muslos y los adhiere a la butaca que ha olvidado sus deberes de cómoda anfitriona.
Sólo la noche, la que vas más allá de la una de la madrugada, me devuelve cierto sosiego, cierta reconciliación con el cuerpo que ha colgado por unas horas la pátina brillante y encuentra calma sobre la sábana abandonándose por completo al roce del algodón y a la caricia de la atmósfera nocturna. Entonces, un punto de calor empieza a pellizcar mi vientre, a cabalgar hasta mi pubis, agitando mi latido. No sé si primero es el aroma de un recuerdo evocado por el placer de verme liberada de la opresión estival o el resurgir de la brasa íntima, mal sofocada, me ha devuelto tu imagen. No lo sé, no lo sé, pero el fuego se expande y devora todo atisbo de sensación a hierba recién cortada.
Este verano está siendo insoportable.
© Anabel

11 comentarios sobre “Insoportable

  1. Sí, sí, las ideas no fluyen pero aquí estás con un mini relato increíble. Me encanta. Me ha hecho recordar lo que es un verano de verdad.Lo echo de menos, que lo sepas. Aquí en Dinamarca llueve cada día un poco y luego de vez en cuando el sol se asoma tímidamente. La única falda que tengo no me la puedo poner porque es demasiado veraniega y paso frío. Mis sandalias siempre me las pongo con miedo a que me pille la lluvia y siempre tengo que salir de casa con chaqueta. Menudo panorama…

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  2. El ardor del verano se va instalando en cada poro, en cada neurona…cómo se hace para pensar con tanto calor? imposible, lo sé, porque desde donde escribo da a la calle, y en verano es sofocante, el aire caliente que penetra por la ventana, me mata!Mujer una cerveza helada ayuda a bajar la temperatura, para lo otro sólo un hombre ardiente 🙂 Besos desde La perla de Janis

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  3. Durante días, al salir a las calles he sentido (y por desgracia seguiré sintiendo) que algún loco (probablemente desesperado por la falta de riego sanguíneo provocada por las insolentes temperaturas, claro) había apretado el botón de la bomba \”H\”… O quizás que fuera el protagonista de \”28 Días Después\” (eso sí, gratamente acompañada)… Viviendo el más tórrido verano, en todos los sentidos, alcanzo a entender hasta tu coma ortográficamente peor colocada y hay que aceptar, sinceramente, que a veces esa falta de riego nos conduce a actos más pornográficamente entrañables (como bien describes Cuentista mía)… Cuando el agua fría (si la tubería lo consigue) no calma ni el calor, ni el calor tampoco, y las molestas gotas junto con el aplastamiento cerebral se convierten en potente droga que adormece dulcemente los sentidos.Nunca paseé tanto por esta Sevilla que habito, desolada y ardiente, llena de espejismos solitarios y de fantasmas. Pero tampoco, nunca, o más bien, desde hace mucho, mucho tiempo (tanto que la memoria se pierde), de la mano perteneciente al ser más dulce… O(k)upando tórridos tálamos por no separarnos mientras la ciudad se desploma.En cualquier caso anhelo el olor a hierba recién cortada a tierra empapada de agua de nubes que anuncien por fin la llegada del otoño.Puede que el mundo nos esté castigando aliándose con el sol pero no importa… \”Al final del viaje estamos tú y yo, intactas… Quedamos los que puedan sonreír en medio de la muerte en plena luz\”… Porque llegará el frío que hiele tus dedos al tratar de escribir como es el maravilloso calor que te caliente el corazón y la entraña.Mil besos MarMarítimos para mi Cuentista…P.D.: Te debo un buen mail, la enhorabuena más grande junto con la alegría de saber de ti y tus cosas… Y muchas ganas. (Si tardo un poco será por problemas logísticos-técnicos-veraniegos :)Mi abrazo…

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  4. Este relato es bien tuyo, tiene tu marca de agua, no hay dudas. Pura sensualidad y encanto de historia, aunque me quedé con ganas de saber más, por ejemplo, qué es lo que le esperaba a ella luego de decir que el verano se está tornando insoportable.Habrá continuación?Un beso, Cuentista

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  5. Diario íntimo de una mujer, que se desprende de sus sensaciones, que avanza en su sentir más profundo, y sitúa al lector en el punto de conocer sus pensamientos, sus íntimos deseos, aplicables a cualquier ser humano, sea mujer u hombre…Todos en muchos momentos pasamos por situaciones similares que ocultamos porque parece que siendo importantes para nosotros, a nadie pueden interesar.Hoy como tantas otras veces, digo que me gusta leerte, por tu honrada sinceridad….encontrar tus letras me produce una gran alegría…un beso desde azpeitia

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